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CURTIDORES

En uno de los barrios más castizos de Madrid, en la zona del Rastro, disponíamos de un gran local de tres plantas. La más pequeña era de la de calle, por este motivo, instalar un robot en la planta alta que se pudiera cargar desde la planta calle fue prioritario. Además, ubicamos un ascensor en la zona donde estructuralmente era factible, con lo que nuestro reto principal fue sacar el máximo partido a los escasos 65m2 de la planta de atención al público.

Optamos por el color blanco, en un acabado alto brillo y madera natural de maple. Esta combinación nos permite crear un ambiente limpio y luminoso. El suelo en piedra y madera enmarca las góndolas centrales, acentuando la frescura del conjunto.

Proyectamos un techo descendente en madera, con luminarias especialmente diseñadas para esta farmacia, y así crear profundidad.

El laboratorio se realizó en encimera de Crión y suelo continuo en resina, para una formulación muy profesionalizada.

La fachada queríamos que destacara del resto de locales colindantes. Usamos el blanco para el rótulo, y un enlistonado en la misma madera sobre tablero grafito.

La imagen corporativa tenía que identificarse con el Madrid más castizo, así que usamos el oso y la cruz.