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Hoy vamos a hablar de dos de los acabados de tableros más utilizados para la fabricación de muebles y de cuáles son sus usos más recomendables.

La melamina es una sustancia química que sirve de base para la fabricación de resinas. Con estas resinas se impregnan papeles decorativos y se obtienen las láminas melamínicas, que posteriormente darán el acabado al tablero.

El tablero melaminizado es resistente a la humedad y al desgaste.

Los acabados laminados o estratificados se forman a partir de varias capas de papel impregnado por resinas a alta presión y temperatura, una de las capas puede ser de más espesor, como papel kraft. Este revestimiento del tablero nos ofrece mayor resistencia tanto a la humedad como al desgaste que los acabados melamínicos.

Es importante seleccionar adecuadamente el tablero, no sólo por su acabado estético, sino también de acuerdo al uso final que tendrán en la instalación, pues hay que tener en cuenta su posible desgaste.

Por ejemplo, para una superficie de trabajo es recomendable el uso de tableros estratificados o laminados; en cambio, para la trasera de un mueble, que no va a sufrir desgaste por el uso, podemos utilizar un tablero melamínico.

Conociendo bien las características y prestaciones de los materiales, diseñando cuidadosamente y aplicando con criterio estos conceptos en la fabricación, conseguimos instalaciones más económicas y optimizamos los resultados.

 

Estamos de enhorabuena, pues recientemente EGGER, prestigioso fabricante de tableros europeo, ha seleccionado nuestro proyecto de Farmacia Village para aparecer en su publicación periódica de instalaciones realizadas con sus productos.

No hay duda de que se trata de un ejemplo perfecto de uso de estos dos tipos de tableros, combinando diferentes texturas y acabados.

Si quieres ver las fotos del resultado puedes hacerlo aquí